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jueves, 1 de agosto de 2013

De cañas por Cantabria (Comillas)

Comillas es un lugar brutal, con unas calles empedradas que consiguen dar un aspecto medieval al pueblo increíble, con unos edificios espectaculares como el Capricho de Gaudí o el Palacio de Sobrellano entre otros, con playa... Sin duda uno de los sitios más interesantes de visitar en Cantabria.

Palacio de Sobrellano

Sin embargo, ayer 14 de Julio, se celebraban las fiestas del "Cristo", bastante míticas, y a las cuales había acudido en varias ocasiones. Básicamente se hacía lo mismo todos los años: beber en la campa, luego ir a la plaza a escuchar a la orquesta para más tarde bajar a la playa para seguir de fiesta con un poco de música "dance". Mucho, muchísimo ambiente, pero quizás con demasiados "follones" todos los años. Sin embargo este año ha cambiado el tema radicalmente, a mejor en mi opinión.

Tras aparcar el coche (como buenamente se pueda ya que el lugar está a reventar de gente) te puedes dirigir al centro del pueblo, donde están ubicadas las ya míticas casetas de feria, divididas en 2 zonas. Muy bien la organización, ya que tenías la opción de rellenar un papel puntuando los pinchos de las casetas así como la atención recibida, generando más competitividad entre los "caseteros" y por ende mejorando el producto final. Ayer probamos pinchos en 5 casetas diferentes (la ronda completa era demasiado, teniendo en cuenta que después había conciertos) con sus respectivas cañas y a continuación os voy a dejar con un pequeño resumen de lo que han sido. Antes de nada decir que el precio por pincho+caña es el clásico, 2,50€.

Primera parada: caseta de la pizzería Quo-Vadis. En esta caseta había varios pinchos, desde porciones de pizza (de un tamaño razonable) hasta kebab. Nosotros optamos por kebab y panccerotti, una especie de empanada rellena de jamón, queso y bechamel, bastante rico.

Panccerotti (izqda) y kebab (dcha)

Como véis no pudimos aguantar el hambre y los probamos antes de hacer la foto... Ambos estaban bastante buenos, de nota le damos un 6.5+. Aprueban sobradamente, pero quizás el kebab estaba demasiado seco (un poco más de salsa de yogur no hubiera estado mal) y el panccerotti no estaba muy caliente.

Nuestra siguiente parada fue la caseta de "La Aldea", donde nos aventuramos a pedir una "Charlyburger", unas jijas con huevos de codorniz y pimiento de padrón, y unos tacos mejicanos con carne. Estaba todo bastante bueno también.

Jijas con huevo de codorniz y pimiento de padrón, las "Charlyburger" y los tacos mejicanos con carne


A esta caseta también le vamos a poner un 6,5+, aprueban sobrados pero las hamburguesas resulta que eran de pescado, que no estaban malas, pero... si te avisan antes mejor.

A continuación nos fuimos a "La Fragua" quizás en donde comimos los peores pinchos. Estaban currados, pero los sabores no eran nada del otro mundo. Pedimos un pincho de tortilla con anchoa y pimiento, un rollito de jamón y queso, un rebozado de langostino, bacon y bechamel y una especie de rollo de crema de mejillones con champiñones (el mejor de los 4 pinchos).

Ahí podéis ver los 4 pinchos que pedimos, un poco decepcionantes.

Después de las puntuaciones, decidimos que la caseta se merecía un 5. No un 5.000 de éstos que te regalan en la universidad, aprueba justo, pero aprueba. 

Ahora nos cambiamos de ubicación y pasamos a la otra zona con casetas. Tras observar un poco los pinchos de cada caseta nos decidimos por el "Africano", sobre todo por la pinta que tiene el perrito gratinado que se podía ver en la barra. No te fíes del envoltorio nunca...

El perrito gratinado, más seco que la Mojama.

Cuando nos sacaron el perrito estaba deseoso de meterle un buen bocado, pero menuda decepción. Entre que el pincho no estaba muy caliente y que a penas se notaba el tomate que decían que llevaba costó bastante comerlo. Además no disponían de ketchup en la caseta (sólo tenían salsa de pimientos y chimichurri) así que nada, a palo seco. Un 5.5, de sabor no estaba del todo mal, pero de no ser por la cerveza, eso no hay quién se lo trague.

Después de 2 serios varapalos, fuimos a la última caseta, no nos podíamos quedar con mal sabor de boca. Por ello seguimos el olor de la carne recién hecha y nos dirigimos a "El mirador de Trasvia", todo un acierto. Pedimos un pincho de costilla y otro de solomillo de Tudanca.

Solomillo de Tudanca (izqda) y costilla (dcha)

Como véis el tamaño del pincho no era demasiado grande (es la única contra que tiene, por decir algo) pero por ése precio tampoco podemos pedir un solomillo de medio kilo. La carne estaba recién hecha lo cuál ya le da puntos extra y si encima el sabor acompaña... no hay más qué decir, un 8.

Después de haber estado un rato "caseteando", nos dirigimos a la campa, a ver qué pasa con los conciertos del "Campa Rock 2012". Con el Palacio de Sobrellano vigilando, lo pasamos realmente bien, desde "Powerage" (tributo a ACDC) hasta "Los Cuervos" (los cuáles no tuvieron su mejor concierto aunque estuvo bien) pasando por "A pelo y tú" (tributo a Platero y tú) y "Mario San Miguel y el Ejército del amor" quién trató de poner una pizca de felicidad al festival y lo consiguió.

Muy buenas las fiestas del Cristo este año en Comillas, durarán hasta mañana así que podéis ir a "casetear", ¡todavía tenéis tiempo!

domingo, 5 de agosto de 2012

Disfrutando de Liébana (Segunda Parte: Potes)

Hace unos días hablábamos de Vega de Liébana, un municipio con un encanto especial, con la naturaleza como principal atractivo y con unas rutas sensacionales para pasar un buen rato rodeado de sus paisajes.

Hoy vamos a cambiar un poco el "chip". Nos trasladamos a Potes, pero no a los sitios culturales, ni a sus interesantes rutas, no, vamos a hablar de la noche lebaniega en este pueblo tan cántabro.

La noche en Potes:

Hay varios restaurantes, de muchos tipos, pero creo que la gran estrella del lugar, sin ninguna duda es Casa Cayo. Ideal para tomarse unos vinos o cervezas acompañados de unas generosas y sabrosas raciones, a buen precio y con un servicio espectacular.

Entrada a Casa Cayo
Puedes optar por comer en la barra o entrar al restaurante, nosotros elegimos la primera opción. Hay cañero de Estrella de Galicia, detalle que los cerveceros seguro agradecen, y el Ribera del Duero que pedimos también estaba muy bueno. Además, el camarero, amable y profesional donde los haya, nos iba sacando botellas sin pedirlas, según se iban acabando, y no te cobraba por unidad, si no por la cantidad final que bebieras, es decir, si la última botella que pides la dejas a medias, no te la cobra entera, como en la mayoría de los sitios.

Tras haber pedido las bebidas nos dispusimos a elegir raciones. Había una gran variedad, pero de entre todas las cosas que figuraban en la carta nos decantamos por 3 principalmente: la morcilla, las croquetas caseras y, por supuesto, la especialidad de la casa, los cayos.

Los cayos, la especialidad de la casa, brutales.
La cantidad de comida, en función del número de raciones era desmesurada. Éramos 9 personas y pedimos: 2 raciones de morcilla, 2 raciones de croquetas y 1 de cayos, y diré que nuestro hambre quedó más que saciado. Además, es de agradecer que las raciones van acompañadas de pimientos y patatas, además de pan, que no te cobran aparte como en la mayoría de los sitios.

La ración de morcilla, excelente.
La verdad es que perdí la cuenta de lo que bebimos, pero creedme que tampoco nos quedamos con sed, ni mucho menos.

En total, 5 raciones contundentes, bebida en abundancia, para 9 personas: 88 €. Bueno, bonito y barato. Nota media: 8.4*

Os recomiendo pediros un gin tonic, ahora que están tan de moda, uno de los camareros (que por cierto, son todos muy pros) los prepara de una forma impresionante, jamás he visto a nadie hacerlo así. Enebro, pétalos de rosa, cambiando el vaso, perfumando la copa que olía todo el bar a limón... brutal.

Seguimos la noche, ya con la panza llena, a tomar unos copazos. 2 sitios fundamentales: La Sidrería y la Whiskeria.

En la Sidrería, donde se pueden también pedir raciones vegetarianas, es fundamental tomarse una copa en condiciones, a buen precio además y con muy buen trato. La música del local está bastante bien, alterna el reggae con música alternativa (0 comercial) y además la decoración está muy bien.

La Sidrería, en Potes

Después de estar allí un rato fuimos a la Whiskería. Buenas copas y buen rock, pero lo más llamativo es la ubicación. Se encuentra al lado del río, y en su terraza puedes disfrutar de una copa con el relajante sonido del río de fondo.

En definitiva, la noche de Potes muy interesante, sobre todo en verano, cuando el clima es bastante afable. Quizás no había demasiado "ambiente", pero muchas veces ésto es de agradecer, ya que éso mismo implica la ausencia de "indeseables" y creo que sabéis perfectamente a lo que me refiero.

*Puntuación basada en la nota de 9 personas