lunes, 19 de noviembre de 2012

Todavía se puede creer en la humanidad

Enciendes la televisión y pones las noticias. Guerras, miles de muertos cada día, crisis, desahucios, pobreza... Cada vez son menos los motivos por los que alegrarse a diario. Sin embargo, aunque de manera muy aislada, de vez en cuando surgen noticias o proyectos de gente que intenta aportar buenas ideas, sin importarle los beneficios que pueda reportarle. El único beneficio que busca es el bien común.

Éste es el caso que os cuento a continuación. Este chico nació en Afganistán y, qué os voy a contar que no sepáis de este lugar. Cuando era pequeño su padre murió tras explotar a sus pies una mina antipersona, algo desgraciadamente habitual en varios puntos del planeta. Su madre, apenada, decidió que su hijo no debía vivir allí, y decidió enviarlo lo más lejos que pudiera. Acabó en Holanda tras cuatro años viajando, como refugiado, y allí pudo formarse. En lugar de arraigar un odio contra quién sabe qué, decidió proyectar sus conocimientos y sus desgraciadas experiencias en un proyecto que pudiera hacer del lugar en que nació un sitio mejor.

Ha diseñado un sistema para poder hacer explotar las minas antipersonales a distancia a muy bajo coste. Cada aparato de los que veréis a continuación a penas cuestan 40$ y son capaces de explotar varias minas antes de tener que ser reemplazados. Hay que tener en cuenta que, desde los organismos especializados, se estima que actualmente desactivar una mina antipersonal cuesta unos 1200$. Ya no hay excusas.

Sin más, os dejo con el vídeo, y os agradecería que esperaseis hasta el final para votarlo en el FOCUS FORWARD Filmmaker Competition.




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